sábado, 7 de março de 2015

Há quem diga que amanhã é dia Internacional da Mulher...

Mas eu...
 
 
Vou deixar passar em branco o dia da mulher... não vou escrever nada de propósito, uma espécie de protesto a esta data.
Não concordo com ele, não o celebro, não aceito felicitações, não quero saber nada disso.
Não somos uma minoria, antes pelo contrário, não precisamos de protecção, sabemos cuidar de nós.
Se muitas mulheres não o sabem a culpa não é da sua condição de mulher, é de uma sociedade que faz da mulher um ser especial.
Para mim isto é discriminação, mesmo que a tentem fazer de forma positiva
(viva as mulheres), (é tão bom e bonito ser mulher)
mesmo assim, para mim isto não passa de discriminação e por isso não a aceito.
Também se faz o dia mundial do animal, da árvore, da criança e o que se evoca nessa data?
A protecção desses seres.
Então e a MULHER lá precisa de protecção?
As que precisam não é por serem mulheres, mas sim porque são vítimas de algo, e isso não se combate com dias mundiais, os crimes têm que ser é devidamente punidos por lei.
Devíamos era fazer um dia mundial das mentes abertas, do respeito, da igualdade, da justiça, com tudo isto não haveria necessidade de haver
(Dia Internacional da Mulher)
porque todas elas seriam vistas como eu as vejo, como eu me vejo, um ser humano, nem pior nem melhor do que os homens, apenas diferente, necessariamente diferente, para o bem e equilíbrio de tudo.

[Pelo exposto, amanhã este blog estará encerrado]

11 comentários:

  1. Concordo contigo. Se os crimes são cometidos que sejam punidos de forma exemplar!
    Há que mudar as mentalidades!
    Beijinhos

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    1. Isso mesmo. Prendam quem comete crimes, independentemente do sexo. Afinal também existem homens vítimas de violência.
      Beijinhos

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  2. Um pouco longo, mas como não escreve, presumo que ainda saiba ler (rsrsrs)...


    REENCARNACIONES
    (de Jenny del Pilar Londoño López, poetisa, escritora, socióloga e historiadora equatoriana)


    Vengo desde el ayer, desde el pasado oscuro,
    con las manos atadas por el tiempo,
    con la boca sellada desde épocas remotas.
    Vengo cargada de dolores antiguos
    recogidos por siglos,
    arrastrando cadenas largas e indestructibles.
    Vengo de lo profundo del pozo del olvido,
    con el silencio a cuestas,
    con el miedo ancestral que ha corroído mi alma
    desde el principio de los tiempos.
    Vengo de ser esclava por milenios.
    Sometida al deseo de mi raptor en Persia,
    esclavizada en Grecia bajo el poder romano,
    convertida en vestal en las tierras de Egipto,
    ofrecida a los dioses de ritos milenarios,
    vendida en el desierto
    o canjeada como una mercancía.
    Vengo de ser apedreada por adúltera
    en las calles de Jerusalén,
    por una turba de hipócritas,
    pecadores de todas las especies
    que clamaban al cielo mi castigo.
    He sido mutilada en muchos pueblos
    para privar mi cuerpo de placeres
    y convertida en animal de carga,
    trabajadora y paridora de la especie.
    Me han violado sin límite
    en todos los rincones del planeta,
    sin que cuente mi edad madura o tierna
    o importe mi color o mi estatura.
    Debí servir ayer a los señores,
    prestarme a sus deseos,
    entregarme, donarme, destruirme
    olvidarme de ser una entre miles.
    He sido barragana de un señor de Castilla,
    esposa de un marqués
    y concubina de un comerciante griego,
    prostituta en Bombay y en Filipinas
    y siempre ha sido igual mi tratamiento.
    De unos y de otros, siempre esclava.
    de unos y de otros, dependiente.
    Menor de edad en todos los asuntos.
    Invisible en la historia más lejana,
    olvidada en la historia más reciente.
    Yo no tuve la luz del alfabeto
    durante largos siglos.
    Aboné con mis lágrimas la tierra
    que debí cultivar desde mi infancia.
    He recorrido el mundo en millares de vidas
    que me han sido entregadas una a una
    y he conocido a todos los hombres del planeta:
    los grandes y pequeños, los bravos y cobardes,
    los viles, los honestos, los buenos, los terribles.
    Mas casi todos llevan la marca de los tiempos.
    Unos manejan vidas como amos y señores,
    asfixian, aprisionan, succionan y aniquilan;
    otros manejan almas, comercian con ideas,
    asustan o seducen, manipulan y oprimen.
    Unos cuentan las horas con el filo del hambre
    atravesado en medio de la angustia.
    (continua)

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  3. (continuação)
    Otros viajan desnudos por su propio desierto
    y duermen con la muerte en la mitad del día.
    Yo los conozco a todos.
    Estuve cerca de unos y de otros,
    sirviendo cada día, recogiendo migajas,
    bajando la cerviz a cada paso, cumpliendo con mi karma.
    He recorrido todos los caminos.
    He arañado paredes y ensayado cilicios,
    tratando de cumplir con el mandato
    de ser como ellos quieren,
    mas no lo he conseguido.
    Jamás se permitió que yo escogiera
    el rumbo de mi vida
    y he caminado siempre en una disyuntiva:
    ser santa o prostituta.
    He conocido el odio de los inquisidores,
    que a nombre de la “santa madre Iglesia”
    condenaron mi cuerpo a su sevicia
    o a las infames llamas de la hoguera.
    Me han llamado de múltiples maneras:
    bruja, loca, adivina, pervertida,
    aliada de Satán,
    esclava de la carne,
    seductora, ninfómana,
    culpable de los males de la tierra.
    Pero seguí viviendo,
    arando, cosechando, cosiendo
    construyendo, cocinando, tejiendo
    curando, protegiendo, pariendo,
    criando, amamantando, cuidando
    y sobre todo amando.
    He poblado la tierra de amos y de esclavos,
    de ricos y mendigos, de genios y de idiotas,
    pero todos tuvieron el calor de mi vientre,
    mi sangre y su alimento
    y se llevaron un poco de mi vida.
    Logré sobrevivir a la conquista
    brutal y despiadada de Castilla
    en las tierras de América,
    pero perdí mis dioses y mi tierra
    y mi vientre parió gente mestiza
    después que el castellano me tomó por la fuerza.
    Y en este continente mancillado
    proseguí mi existencia,
    cargada de dolores cotidianos.
    Negra y esclava en medio de la hacienda,
    me vi obligada a recibir al amo
    cuantas veces quisiera,
    sin poder expresar ninguna queja.
    Después fui costurera,
    campesina, sirvienta, labradora,
    madre de muchos hijos miserables,
    vendedora ambulante, curandera,
    cuidadora de niños o de ancianos,
    artesana de manos prodigiosas,
    tejedora, bordadora, obrera,
    maestra, secretaria o enfermera.
    Siempre sirviendo a todos,
    convertida en abeja o sementera,
    cumpliendo las tareas más ingratas,
    moldeada como cántaro por las manos ajenas.
    Y un día me dolí de mis angustias,
    un día me cansé de mis trajines,
    abandoné el desierto y el océano,
    bajé de la montaña,
    atravesé las selvas y confines
    y convertí mi voz dulce y tranquila
    en bocina del viento
    en grito universal y enloquecido.
    Y convoqué a la viuda, a la casada,
    a la mujer del pueblo, a la soltera,
    a la madre angustiada,
    a la fea, a la recién parida,
    a la violada, a la triste, a la callada,
    a la hermosa, a la pobre, a la afligida,
    a la ignorante, a la fiel, a la engañada,
    a la prostituida.
    Vinieron miles de mujeres juntas
    a escuchar mis arengas.
    Se habló de los dolores milenarios,
    de las largas cadenas
    que los siglos nos cargaron a cuestas.
    Y formamos con todas nuestras quejas
    un caudaloso río que empezó a recorrer el universo
    ahogando la injusticia y el olvido.
    El mundo se quedó paralizado
    ¡Los hombres sin mujeres no caminan!
    Se pararon las máquinas, los tornos,
    los grandes edificios y las fábricas,
    ministerios y hoteles, talleres y oficinas,
    hospitales y tiendas, hogares y cocinas.
    Las mujeres, por fin, lo descubrimos
    ¡Somos tan poderosas como ellos
    y somos muchas más sobre la tierra!
    ¡Más que el silencio y más que el sufrimiento!
    ¡Más que la infamia y más que la miseria!
    Que este canto resuene
    en las lejanas tierras de Indochina,
    en las arenas cálidas del África,
    en Alaska o América Latina.
    Que hombre y mujer se adueñen
    de la noche y el día,
    que se junten los sueños y los goces
    y se aniquile el tiempo del hambre y la sequía.
    Que se rompan los dogmas y el amor brote nuevo.
    Hombre y mujer, sembrando la semilla,
    mujer y hombre tomados de la mano,
    dos seres únicos, distintos, pero iguales.

    O Blogger não me deixou escrever tudo de supetão…
    Um resto de dia onde ainda reste uma réstia de esperança para acabar com este dia e com as carpideiras da desgraça; necessita-se é de justiça dura e rápida para os "senhores donos" das senhoras (e não só).
    Um abração.

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  4. Concordo com tudo o que disse. E se há crime tem que ser combatido.
    Mas há mulheres que não são fortes, como nós. Eu sei que sou. Mas não deixo de lamentar quem não o é.
    Por isso, no dia de ontem, algures por aí na net, deixei o seguinte texto e desculpem ser um pouco longo:


    Este poema foi-me enviado impresso num postal, por uma Amiga, que desistiu de viver.
    Vítima de maus-tratos, vivia apavorada que alguém descobrisse a origem do corpo negro que, a todo o custo, tentava esconder.
    Cansada da Vida, numa manhã de sol, meteu-se ao mar e não voltou…
    Dizem que morreu afogada…
    É para ela, a minha homenagem, bem como para todas as Mulheres que, como ela, não têm coragem de viver… (Texto de 8 Março de 2006, no meu blogue Menina Marota)

    No dia da Mulher, dedicado ao homem...

    Moço, cuidado com ela!
    Há que se ter cautela com esta gente que menstrua...
    Imagine uma cachoeira às avessas:
    cada acto que faz, o corpo confessa.
    Cuidado, moço
    às vezes parece erva, parece hera
    cuidado com essa gente que gera
    essa gente que se metamorfoseia
    metade legível, metade sereia.
    Barriga cresce, explode humanidades
    e ainda volta pro lugar que é o mesmo lugar
    mas é outro lugar, aí é que está:
    cada palavra dita, antes de dizer, homem, reflicta.
    Sua boca maldita não sabe que cada palavra é ingrediente
    que vai cair no mesmo planeta panela.
    Cuidado com cada letra que manda pra ela!
    Tá acostumada a viver por dentro,
    transforma facto em elemento
    a tudo refoga, ferve, frita
    ainda sangra tudo no próximo mês.
    Cuidado moço, quando cê pensa que escapou
    é que chegou a sua vez!
    Porque sou muito sua amiga
    é que tô falando na "vera"
    conheço cada uma, além de ser uma delas.
    Você que saiu da fresta dela
    delicada força quando voltar a ela.
    Não vá sem ser convidado
    ou sem os devidos cortejos.
    Às vezes pela ponte de um beijo
    já se alcança a "cidade secreta"
    a Atlântida perdida.
    Outras vezes várias metidas e mais se afasta dela.
    Cuidado, moço, por você ter uma cobra entre as pernas
    cai na condição de ser displicente
    diante da própria serpente
    Ela é uma cobra de avental
    Não despreze a meditação doméstica
    É da poeira do quotidiano
    que a mulher extrai filosofando
    cozinhando, costurando e você chega com a mão no bolso
    julgando a arte do almoço: Eca!...
    Você que não sabe onde está sua cueca?
    Ah, meu cão desejado
    tão preocupado em rosnar, ladrar e latir
    então esquece de morder devagar
    esquece de saber curtir, dividir.
    E aí quando quer agredir
    chama de vaca e galinha.
    São duas dignas vizinhas do mundo daqui!
    O que você tem pra falar de vaca?
    O que você tem eu vou dizer e não se queixe:
    Vaca é sua mãe. De leite.
    Vaca e galinha...
    ora, não ofende. Enaltece, elogia:
    comparando rainha com rainha
    óvulo, ovo e leite
    pensando que está agredindo
    que tá falando palavrão imundo.
    Tá, não, homem.
    Tá citando o princípio do mundo!

    Poema de Elisa Lucinda.


    Um abraço

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  5. Linda.. maravilhosa, charmosa, forte, deliciosa, apaixonante, oblíquos olhos marroquinos......

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